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| CLUB_EMPRESA_FAMILIAR |
| LA TRASCENDENCIA DE LA SUCESION (EXPANSIÓN 8/10/07) |
| 10/10/2007 |
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La sucesión es, sin duda, el asunto más importante al que debe enfrentarse todo tipo de empresas. En el caso de los familiares, adquiere mayor trascendencia al tratarse de una sucesión que engloba, no sólo la dirección de una empresa, sino también su propiedad, su sistema de gobierno, su modelo de gestión y unlegado en forma de valores, que han de traspasarse de generación en generación.
Sin un proceso sucesorio exitoso, no es posible la empresa familiar. Y también puede decirse que es su propia dificultad lo que convierte la sucesión en un elemento aplazable al que, en ocasiones, no logra encontrarse una solución efectiva.
Aunque resulta relativamente fácil coincidir en la importancia de una sucesión exitosas para la continuidad de la empresa familiar, no lo es tanto convencerse de la necesidad de dedicar tiempo y recursos a su preparación. Esta afirmación es especialmente cierta cuando nos referimos a la primera generación.
La empresa familiar nace con la energía, liderazgo y capacidad de trabajo del fundador. Centrado en garantizar la supervivencia del negocio y de hacerlo crecer, resulta dificil que la primera generación dedique desde el inicio tiempo y esfuerzo a la sucesión -aunque sean sus propios hijos- y que ponga en marcha los mecanismos necesarios para que ésta se desarrolle a través de un camino previamente diseñado.
Lo que acontece en la sucesión de la empresa familiar no es distinto a lo que sucede también en otros ámbitos de la realidad, en los que hay liderazgos fuertes. Es el caso, por ejemplo, de la política. Serái fácil encontrar símiles en los que el ejercicio de un liderazgo va acompañado del aplazamiento indefinido de la previsión de sucesión, con lo que cuando ésta finalmente se lleva a cabo, cabe la posibilidad de que fracase.
En el ámbito de la emrpesa familiar, la sucesión resulta si cabe más complicada, porque hay que añadir un obstáculo más: se trata de organizar la sucesión dentro de familia. Podría pensarse, en un análisis superficial, que ello debería facilitar las cosas. Pero no es así puesto que a la dificultad propia del proceso sucesorio se añaden elementos de carácter emocional que tienden a complicarlo.
Hay múltimples elementos a tener en cuenta a la hora de planificar la sucesión en la empresa familiar, algunos de vital importancia, como lo es el hecho de que ésta no depende únicamente de la voluntad del que va a ser "sucedido".
Entre todos los elementos que se habrán de tener en cuenta (formación de la siguiente generación, calendario de cesión del control, etc.) existe uno que sí depende únicamente de la persona que rige en el presente la empresa familiar: el convencimiento de que llegará "el día después de uno mismo". Tomar conciencia de la necesidad de que tarde o temprano alguien deberá sustituirnos depende tan sólo de uno mismo. Será tras alcanzar esta convicción, cuando abriremos el resto de puertas que han de hacer más llevadero el proceso sucesorio.
Naturalmente, con la toma de conciencia no desaparecerán los problemas. Será necesario e imprescindible que esa convicción vaya acompañada de la elaboración de un plan de acción que cuente, tanto en el diseño como en la implantación, con la oportación de experiencia de profesionales externos que, mereciendo la confianza de las partes implicadas, conozcan minuciosamente los intríngulis de este tipo de procesos. |
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